fue el sol dando con tu ropa, imaginada,
y una tarde cualquiera que es siempre
que nos escapamos de las cosas que no importan.
¿Se entiende?
¿Te acordás el código?
En medio de la charla
siempre debía ser nombrado
lo único que nos tocaba a la vez.
El único código
y el único delirio que tuve
fue completar esos sueños
con esa sola pista.
Parecía fácil en la irrealidad
pero imposible en este suelo.
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