Aquel ciego
se perdía en la ciudad
y andaba despacio
en la ceguera del crepúsculo,
de las apenas franjas
de un fuego que no cesa de apagarse,
día a día,
en tragedia y en muerte
que ya no vuelve;
el ciego
y las edades rotas;
el ciego y los colores perdidos
y la sinestesia del abandono,
del alma suelta
y el ciego
viendo donde las dimensiones se separan.
martes, 11 de septiembre de 2012
Tatuajes
Tatuajes sombras,
la piel ensombrecida
por un alba raído,
una tarde antigua
sin futuro, una tarde a punto de morir,
cada tarde muerta de cada uno
en las sombras de la piel
en los tatuajes del dolor de los días de hambre.
la piel ensombrecida
por un alba raído,
una tarde antigua
sin futuro, una tarde a punto de morir,
cada tarde muerta de cada uno
en las sombras de la piel
en los tatuajes del dolor de los días de hambre.
Las Magias
Aire
y un átomo cruza
llevando un universo
apretado,
sellado,
secreto,
a punto de estallar
recreando la destrucción
y las reconstrucciones
indefinidamente
por el capricho de las dimensiones
y todo lo imperecedero bajo sus líneas límite,
sus líneas rotas de la espera
de la fórmula perfecta
que nombre el todo
con la voz de todas las vibraciones
el pulso
que va por el aire
y entre miles de millones de millones
de dimensiones a destiempos
con otro ser que se desmaya
por nuestra voz que vibra
dentro de las rocas que levitan.
dentro de las rocas que levitan.
Los soles en las pieles
Hipnótico Desierto,
espiral caminata de ausencia;
camino de escamas
dueñas del viento,
las rocas han visto
los orígenes de las simetrías
que todo lo sostienen
y nadie,
pero nadie,
es capaz de su cálculo
ni siquiera
en el curso de todas las lunas
y los soles rotos de la ineptitud
del hombre
desmayado
ante un nuevo mar
y el miedo
de la orilla
que tenía la respuesta
escrita
en
arena.
martes, 21 de agosto de 2012
La construcción
I
El doceavo sol
sobre la montaña,
junto a la última torre
siendo alzada,
las mujeres y hombres
contemplando el círculo de todos los soles
y las dimensiones de sus sombras
y los alcances de sus luces,
las torres llenas de fuego,
las torres llenas de agua,
las torres llena de tierra,
las torres llenas de aire
al sol mediodía,
a las ausencias rotas
las mujeres y hombres.
II
Las rocas
de la tierra
o de los seres,
el hueso
en lo profundo de la carne,
en los solsticios de fuego,
la arena en la sangre
de los caídos
que aún recordamos.
La firmeza de lo indestructible
para esconderse de un mundo
que ya no pueda tocarnos.
Algún día
ya no tendremos miedo.
III
Los metales
dominan los atardeceres
entre el sol y la sangre;
reinan con el impulso de los secretos
para un hombre
con las armas de los dioses
y los demás que solo oyen la historia
de alguna boca
frente a algún fuego
en tiempos distantes.
Aquellos del sol en la frente
inician sus fantasías
de poseer
por si mismos
los únicos atardeceres.
IV
Las aguas
y la lejanía,
los exiliados,
los que se pierden,
los que renacen,
los que son fuertes
y los que no.
Todos van sobre las olas
desarmados,
perdiéndose en islas inalcanzables
y no importando ya
las fronteras sobre los brazos
los tantos brazos demasiados brazos.
Los barcos indestructibles de las orillas blancas
del otro lado,
hacia donde perder la noción de todo.
V
Las primeras torres
durante milenios,
torres que no cesaban de caer
a los días siguientes,
al alba, en la tarde
dondequiera
una torre
caía.
Las rocas
no entendían las vibraciones en el aire;
la tierra
no entendía la sed de los seres.
Las cosechas aplastadas,
las fuerzas de muchos hombres perdidas,
por los cimientos que el viento se llevaba.
El viento
de todas las voces.
El doceavo sol
sobre la montaña,
junto a la última torre
siendo alzada,
las mujeres y hombres
contemplando el círculo de todos los soles
y las dimensiones de sus sombras
y los alcances de sus luces,
las torres llenas de fuego,
las torres llenas de agua,
las torres llena de tierra,
las torres llenas de aire
al sol mediodía,
a las ausencias rotas
las mujeres y hombres.
II
Las rocas
de la tierra
o de los seres,
el hueso
en lo profundo de la carne,
en los solsticios de fuego,
la arena en la sangre
de los caídos
que aún recordamos.
La firmeza de lo indestructible
para esconderse de un mundo
que ya no pueda tocarnos.
Algún día
ya no tendremos miedo.
III
Los metales
dominan los atardeceres
entre el sol y la sangre;
reinan con el impulso de los secretos
para un hombre
con las armas de los dioses
y los demás que solo oyen la historia
de alguna boca
frente a algún fuego
en tiempos distantes.
Aquellos del sol en la frente
inician sus fantasías
de poseer
por si mismos
los únicos atardeceres.
IV
Las aguas
y la lejanía,
los exiliados,
los que se pierden,
los que renacen,
los que son fuertes
y los que no.
Todos van sobre las olas
desarmados,
perdiéndose en islas inalcanzables
y no importando ya
las fronteras sobre los brazos
los tantos brazos demasiados brazos.
Los barcos indestructibles de las orillas blancas
del otro lado,
hacia donde perder la noción de todo.
V
Las primeras torres
durante milenios,
torres que no cesaban de caer
a los días siguientes,
al alba, en la tarde
dondequiera
una torre
caía.
Las rocas
no entendían las vibraciones en el aire;
la tierra
no entendía la sed de los seres.
Las cosechas aplastadas,
las fuerzas de muchos hombres perdidas,
por los cimientos que el viento se llevaba.
El viento
de todas las voces.
martes, 26 de junio de 2012
Árboles de fuego
Dos árboles de fuego
quedan de la tarde,
aún con un velo rojo del sol ido,
del sol que abandona los fríos edificios
del verde apagado de las ausencias.
quedan de la tarde,
aún con un velo rojo del sol ido,
del sol que abandona los fríos edificios
del verde apagado de las ausencias.
jueves, 7 de junio de 2012
Los Eones de los Diamantes
I
Las incontables arenas
en las derivas de las mareas blancas,
mareas límpidas, mareas nieves, virginales,
mareas de lluvia;
y la deriva de las manos por puertos extraños,
negras las aguas, manchadas de prontos olvidos
y aletargadas voces,
la distancia
y los diamantes en el puño,
cifrando todos los extremos
por la visión más perfecta del delirio.
"Ahora entonces
poseo el más complejo número,
el padre de toda la simetría,
cuando los débiles perecen en las ruinas antiguas".
II
El himno al sol
de la mañana sangrienta,
cuando los primeros hombres
colgaban de los caminos en sus muertes tan claras ahora,
tan magníficamente negras con todo el hálito fétido de la distancia infranqueable,
tan sucios de alejarse por su culpa.
El sol que entibiaba la sangre
que caía de los primeros palacios alzados por los reyes,
los ciegos más poderosos que guiaron a través de la muerte.
El sol que quemaba los cuerpos que temblaban,
el sol que mostraba los cuerpos de los dioses
y los siguientes de todos;
el sol, en su himno,
dejó entrever un nuevo misterio.
Las incontables arenas
en las derivas de las mareas blancas,
mareas límpidas, mareas nieves, virginales,
mareas de lluvia;
y la deriva de las manos por puertos extraños,
negras las aguas, manchadas de prontos olvidos
y aletargadas voces,
la distancia
y los diamantes en el puño,
cifrando todos los extremos
por la visión más perfecta del delirio.
"Ahora entonces
poseo el más complejo número,
el padre de toda la simetría,
cuando los débiles perecen en las ruinas antiguas".
II
El himno al sol
de la mañana sangrienta,
cuando los primeros hombres
colgaban de los caminos en sus muertes tan claras ahora,
tan magníficamente negras con todo el hálito fétido de la distancia infranqueable,
tan sucios de alejarse por su culpa.
El sol que entibiaba la sangre
que caía de los primeros palacios alzados por los reyes,
los ciegos más poderosos que guiaron a través de la muerte.
El sol que quemaba los cuerpos que temblaban,
el sol que mostraba los cuerpos de los dioses
y los siguientes de todos;
el sol, en su himno,
dejó entrever un nuevo misterio.
martes, 5 de junio de 2012
Las Profecías
"La simetría con el sol más profundo"
I
Las tierras
vistas desde una montaña;
la luz interminable en la piel de todos los valles,
de todos los hombres,
de todas las ánimas solares,
la vibración exacta
para todos los reflejos
desde el inicio hasta el fin del sol.
II
Apresar el sol
en cada hora del día;
cada punto del fuego
dominado con las manos.
Los doce soles de la mitad del mundo
en el puño, con las manos firmes,
los huesos más fuertes de las horas de fuego,
sosteniendo el equilibrio,
el punto exacto,
entre los diamantes más extremos.
III
El arco de todas las lunas
en la gravedad del frío
y las distancias aletargándose.
El fuego
en las doce posiciones a nuestro alrededor.
La música en la simetría de los vientos,
que escapan,
en el magnetismo de las vibraciones más distantes.
IV
El sol dividirá su fuego.
Los reyes más lejanos nos verán temblar.
El hombre plantará su pie en la tierra.
Será árbol en la noche
y pájaro en los días
de un oriente o un occidente
y arrancará otro sol
de las entrañas de un misterio.
I
Las tierras
vistas desde una montaña;
la luz interminable en la piel de todos los valles,
de todos los hombres,
de todas las ánimas solares,
la vibración exacta
para todos los reflejos
desde el inicio hasta el fin del sol.
II
Apresar el sol
en cada hora del día;
cada punto del fuego
dominado con las manos.
Los doce soles de la mitad del mundo
en el puño, con las manos firmes,
los huesos más fuertes de las horas de fuego,
sosteniendo el equilibrio,
el punto exacto,
entre los diamantes más extremos.
III
El arco de todas las lunas
en la gravedad del frío
y las distancias aletargándose.
El fuego
en las doce posiciones a nuestro alrededor.
La música en la simetría de los vientos,
que escapan,
en el magnetismo de las vibraciones más distantes.
IV
El sol dividirá su fuego.
Los reyes más lejanos nos verán temblar.
El hombre plantará su pie en la tierra.
Será árbol en la noche
y pájaro en los días
de un oriente o un occidente
y arrancará otro sol
de las entrañas de un misterio.
domingo, 27 de mayo de 2012
Los Tiempos
"Que el tiempo hable
de sus infinitas historias
en sus giros incandescentes,
lunas cayendo sobre soles,
galaxias estallando,
y toda la violencia en el tiempo,
en distancias, en lentitud,
en progresión,
en desarme..."
I
Los días en que el hombre se paró frente a la roca
con todo el ardor del mediodía
en el desierto
del mundo que no era para él.
Y el hombre escribió algo,
cada día una línea,
en la arena
que el viento no tocaba.
Repitió los astros
en sus formas
y dio luz a un universo
desde la electricidad de sus propios átomos.
Corrió años
por los largos cabellos del viento;
durmió años
en el agua de la noche;
pisó su propia sed
en las arenas del tiempo,
en las líneas dibujadas al iniciar la era,
por Otro
y estar de este lado,
tan lejos
sabiendo que aún hay días para los demás,
vistos desde lejos,
desde esta montaña en que se abandonan las vidas
y se consiguen los ojos del águila.
de sus infinitas historias
en sus giros incandescentes,
lunas cayendo sobre soles,
galaxias estallando,
y toda la violencia en el tiempo,
en distancias, en lentitud,
en progresión,
en desarme..."
I
Los días en que el hombre se paró frente a la roca
con todo el ardor del mediodía
en el desierto
del mundo que no era para él.
Y el hombre escribió algo,
cada día una línea,
en la arena
que el viento no tocaba.
Repitió los astros
en sus formas
y dio luz a un universo
desde la electricidad de sus propios átomos.
Corrió años
por los largos cabellos del viento;
durmió años
en el agua de la noche;
pisó su propia sed
en las arenas del tiempo,
en las líneas dibujadas al iniciar la era,
por Otro
y estar de este lado,
tan lejos
sabiendo que aún hay días para los demás,
vistos desde lejos,
desde esta montaña en que se abandonan las vidas
y se consiguen los ojos del águila.
martes, 15 de mayo de 2012
Los Antiguos
Hay un anciano en una selva
su cuerpo está hecho de todas las vidas que se viven.
Hay un niño en el desierto
con su cuerpo lleno de las mañanas de Los Días.
Hay una joven dama que ríe
por toda la sombra del bosque,
trazando el sentido de las aguas
con unos ojos aún no del todo despiertos.
Hay una mujer en cada flor que se llena de sol,
contando las historias
que todos olvidaron.
Hay un hombre parado en la arena,
llamando a los antiguos
por su nombre secreto
pronunciado en un no lenguaje.
su cuerpo está hecho de todas las vidas que se viven.
Hay un niño en el desierto
con su cuerpo lleno de las mañanas de Los Días.
Hay una joven dama que ríe
por toda la sombra del bosque,
trazando el sentido de las aguas
con unos ojos aún no del todo despiertos.
Hay una mujer en cada flor que se llena de sol,
contando las historias
que todos olvidaron.
Hay un hombre parado en la arena,
llamando a los antiguos
por su nombre secreto
pronunciado en un no lenguaje.
viernes, 11 de mayo de 2012
Los silencios del infinito
I
Las esporas de un alma pasada
caen del celeste,
el viejo oro
se enreda en la caída.
El hijo de las nébulas,
el infinito en sí mismo.
recorriéndose eléctrico
en millones de pulsaciones;
una mano de mil formas
atraviesa las telas del tiempo,
y él te mira.
II
Los ojos llenos de tormentas de arena
narrando el tiempo con los vientos pasados
el espacio infinito en este círculo de piedras perdidas
y la hoguera de las supernovas
la capa del silencio sobre la cabeza
de los ojos del desierto infinito,
la representación de los espejos
las mismas vidas
de los mismos vibraciones
y
"todos tienen su mejor recuerdo
al final".
III
Cometas sin fin llevando un sol nacido rojo
buscando su amarilla vibración
vagando
entre las posibilidades de las noches eternas
perdiéndose
en la callada furia
que se repite con un tiempo muy amplio;
alguna vez partió de un padre sol
y una madre luna
creciendo bajo el pesado techo de las estrellas
hasta que pudo dar el salto
a fundirse con los misterios del mañana
que hoy se abandona
que hoy se busca
en las alas negras del sacrificio inmortal
y la fe
en perder el hilo de voz.
IV
La más minúscula partícula vibra.
No hay tiempo,
eterno presente vibrando,
y los vértigos de la electricidad
tocando los cuerpos que se aproximan.
Vibra
y uno,
dice su ímpetu
en gritar
en levantar las cosas a su aire,
en reafirmarse fuerte
y olvidar,
siempre olvidar,
en las desconocidas frecuencias
que a su paso se desmayan.
V
El ser de ojos de arena
se sienta en el vacío
y nace otra vez;
mueve la mano
y el hálito de la voz
deforma los rincones
y deja escapar un grano de arena
a cada rincón,
sus ojos dejan escapar
todos los principios de los átomos
que buscarán volver a el
llenos de las inmensidades más distantes.
VI
"Somos las vibraciones de un infinito más grande
y un infinito más pequeño,
por cada uno de nuestros puntos
y el color incandescente que el sonido rompe."
martes, 6 de marzo de 2012
Portales
I
Puerta azul
Las manos llenas de arena
tocando con el ser que huye,
la vía láctea
de los mil nombres;
pero este libro lo oirán
los humanos que han perdido el universo
perdidos en sus dialécticas
sobre los nombres de las cosas
en su confusión
de ya no conocerlas.
II
Puerta blanca
Puerta azul
Las manos llenas de arena
tocando con el ser que huye,
la vía láctea
de los mil nombres;
pero este libro lo oirán
los humanos que han perdido el universo
perdidos en sus dialécticas
sobre los nombres de las cosas
en su confusión
de ya no conocerlas.
II
Puerta blanca
El sonoro sol,
oscilación vibrante de la inmensidad,
desnuda los cuerpos llenos de miedo...
... Es agua del color de lo que esté cerca tuyo
lo que tus manos tienen por cristal...
... La vibración de la cálida violencia
de abrir los ojos de un no despertar...
La santidad blanca
de nuestra primera mirada.
III
Puerta amarilla
Almorzando
de una nada, en el desierto,
no la arena,
ni siquiera el aire
el almuerzo del vacío
y la sed
alzando el miedo de la eternidad
al quiebre de los astros
tan exactos ahora
para una promesa.
IV
Puerta celeste
Leerse a sí mismo cada tarde
con el recuerdo de la noche
y lo que luego ocurre.
Siempre el mismo día
interminable aún de sus ausencias;
el siempre mismo día
se dice con los números
vago espectro de posibilidades
para las alquimias de los colores arenosos
aún más separados entre sí
entre dos lógicas completamente opuestas
pero posibles
en algún final de dos días
completamente alejados
y marcar una eternidad
escrita en la locura.
V
Puerta roja
Somos de sangre del sol
derrotado por ser dios
y las criaturas que somos
en busca de lo que el ingnora.
˙íɥɐ ǝpsǝp ǝʌ ǝs oɯoɔ
sǝʇuǝnɔ ǝɯ ǝnb ʎ
ɹɐƃnl lǝ ɹıƃǝlǝ oɾǝp ǝʇ ʎ
ǝɹıɐ lǝ uǝ ɐıxɐlɐƃ ɐl oɾnqıp
ouɐɯ ıɯ uoɔ
ɐun ɐpɐɔ sɐɯlɐ ǝp
sǝlqɐuıɯɹǝʇuı sɐpuǝʎǝl ǝp
sɐʇsɐʌ sɐɹɹǝıʇ sıɯ uǝ
zǝʌ ɐɹʇo
lnzɐ ɐʇɹǝnd
ıʌ
˙ɐıɔuǝloıʌ ɐʇuɐs
ʎ
ɐɔuɐlq uóıɔɐɹqıʌ
˙souɐɯ snʇ oʎnʇ ɐɔɹǝɔ ɹod ǝuǝıʇ
'opıláɔ
'ɹɐʇɹǝdsǝp ou lǝp ɹoloɔ lǝp souǝll
opǝıɯ osuǝɯuı ǝp sodɹǝnɔ
'ɐpnusǝp uóıɔɐlıɔso
'los lǝ oɹouos
ııʌ
˙ɐɯlɐ ɐıdoɹd ns ɐʇɹodos ou ǝnb
odɹǝnɔ oɹǝsíɯ ǝʇsǝ ɹod
soɹʇsɐ sol ǝp ɐzuɐp ɐl ɐɹɐd
olnɔɹíɔ lǝ opuɐɔɹɐɯ
'soɾǝl ol ɐ soɹɹoz sol ǝp
'oƃǝnɟ lǝp sɐıɹoʇsıɥ sɐɾǝıʌ ǝp
ɐıɹɐıpuǝɔuı ɐpɐɯɐll
؛sɐsoɔ snʇ sɐpoʇ ǝɹqos
ɐuǝɹɐ ǝp souɐɹƃ
oʇɹǝısǝp lǝp ɐʇɹǝnd
ıııʌ
˙osɹǝʌıun lǝp ǝɐɔ ol
ɹɐdɐɹʇɐ ʎ
opoʇ ǝsɹɐɔuɐɹɹɐ ɐɹɐd
soñǝns soʇuǝloıʌ ǝp ɐɯɹoɟ ɐɯoʇ ʎ
odɹǝnɔ nʇ ǝp ǝlɐs ǝs
'ɐlǝqǝɹ ǝs ǝnb
ɐɯlɐ nʇ ɹǝɹǝnb ɐ
sozɐɹq soʇıuıɟuı sns uoɔ ɐƃǝll ǝnb
'olǝıɔ lɐ oıɔɐdsǝ sáɯ ɹɐɾǝp ɐɹɐd ǝɐɔ ǝs opoʇ
'pɐpǝlos nʇ uǝ ǝɔɐɥsǝp ǝs pɐpnıɔ ɐl
'sɐlopuéıpɹǝd
'ís ǝp soɾǝl
sɐɹoɥ sɐl ʎ ɐpɐɹıɯ ɐl ɹǝuǝʇsos ʎ
uɐʌ ǝs sɐíp sol sopoʇ
olǝʌsǝp lǝp sǝqnu sɐl ɹod ɐpɐısuɐ lɐs ɐl
sɐʇunƃǝɹd ǝp
ǝpɹɐʇ nʇ ǝɹdɯǝıs
'ouɐéɔo ɐíuɐɾǝl o
ǝʇuozıɹoɥ ɹɐɯ ǝp
osnɟuoɔ ǝʇuozıɹoɥ lǝ
ɹɐɯ ɐʇɹǝnd
xı
martes, 3 de enero de 2012
Elegía
Los blancos
del amarillo
los soles
de las ruinas
las lunas
de las luces;
las mitades de las cosas
indeleble fiesta
por las manos que tocaron
la noche
el día
y a los dos.
del amarillo
los soles
de las ruinas
las lunas
de las luces;
las mitades de las cosas
indeleble fiesta
por las manos que tocaron
la noche
el día
y a los dos.
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