viernes, 11 de mayo de 2012

Los silencios del infinito






















I

Las esporas de un alma pasada
caen del celeste,
el viejo oro
se enreda en la caída.

El hijo de las nébulas,
el infinito en sí mismo.
recorriéndose eléctrico
en millones de pulsaciones;

una mano de mil formas
atraviesa las telas del tiempo,

y él te mira.

II

Los ojos llenos de tormentas de arena
narrando el tiempo con los vientos pasados

el espacio infinito en este círculo de piedras perdidas
y la hoguera de las supernovas

la capa del silencio sobre la cabeza
de los ojos del desierto infinito,
la representación de los espejos

las mismas vidas
de los mismos vibraciones

y

"todos tienen su mejor recuerdo
al final".

III

Cometas sin fin llevando un sol nacido rojo
buscando su amarilla vibración

vagando
entre las posibilidades de las noches eternas

perdiéndose
en la callada furia
que se repite con un tiempo muy amplio;

alguna vez partió de un padre sol
y una madre luna
creciendo bajo el pesado techo de las estrellas
hasta que pudo dar el salto
a fundirse con los misterios del mañana
que hoy se abandona
que hoy se busca
en las alas negras del sacrificio inmortal

y la fe
en perder el hilo de voz.

IV

La más minúscula partícula vibra.

No hay tiempo,
eterno presente vibrando,
y los vértigos de la electricidad
tocando los cuerpos que se aproximan.

Vibra
y uno,
dice su ímpetu
en gritar
en levantar las cosas a su aire,
en reafirmarse fuerte
y olvidar,
siempre olvidar,
en las desconocidas frecuencias
que a su paso se desmayan.

V

El ser de ojos de arena
se sienta en el vacío
y nace otra vez;

mueve la mano
y el hálito de la voz
deforma los rincones

y deja escapar un grano de arena
a cada rincón,

sus ojos dejan escapar
todos los principios de los átomos
que buscarán volver a el
llenos de las inmensidades más distantes.

VI

"Somos las vibraciones de un infinito más grande
y un infinito más pequeño,
por cada uno de nuestros puntos
y el color incandescente que el sonido rompe."

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