domingo, 16 de octubre de 2011

O azul

Es mentira que estés acá
ese no sos vos
y yo no soy vos
no creas nada por estar acá
no es verdad
de ninguno de los cuatro lados
y sus interminables astros.

Vos no sos
y no fuiste nunca,
si llegaste acá.
Solo en la última negación
del todo
así que no.

La mañana
en que enloqueciste
cuando las cosas
podían no ser lo que vos querías
y te divertía tanto.

Ahora despertá.
No hubo vida.

U verde

Bebiste
con los dioses,
dijeron,
esa primera vez
por su regalo
y cosas así.

Bien,
esta puerta necesita una ofrenda
y es que se necesita un olvido
para superar la cuarta estatua
que tenés enfrente
con todo su talante de tiempo.

Necesito el olvido
de tu madre
y solo así
podrás caminar aún,
ya tan lejos de tus tierras.

I roja

Tiene que ver
con la distancia
y como ella se aproxima
(y las cosas son más posibles).

Tu tercera puerta
y el sentido suena
y hay una vibración
que no se puede entender
desde acá.

Los pasos
no marca
y los compases
muy de vez en cuando

la verdad
es en los silencios
que el oído no quiso
y así
puedas acercarte
tanto
a eso que te choca en tu paso
en sus diferentes alturas.

La verdad tercera
te quiso recobrando
las primeras hojas
que el otoño arrastra.

E blanca

Viste
y ya no viste

entonces

acá estás,
esperando la palabra
que otra cosa ya no puede ser
ni aunque los otros cuatro y,
peor aún,
vos los otros dos
pero este, digan lo que digan
es apenas el segundo paso
y otros desconocen los siguientes tres
de tan aterradores.

Viste
y ya no viste;
algunos nunca han visto
pero verán.
Pero en el camino inverso
yo poco puedo ayudarte.
Primero lo viste,
esa es tu respuesta.

A roja

El oído roto por una tarde
y la vibración es el presente.

Caído de árbol roto,
de sirena suelta en las nubes;
me caigo para romperme
y liberar lo que eso tapa
con su mano tierna
y edulcorada

desde el ahora

que ya no,
puedo si romper
los oídos
el primer sentido
de los quehaceres
de las cadenas imprevisibles.

Deriva

Alguien
si
la deriva del tiempo

la vibración del no sonido
ese no primero que resuena al final

y nunca lo oímos

(como cuando el universo no existía).

Alguien
puedo ser yo un rato
este rato
de desnudez de horas
y romper las cadenas de la carne
y las cosas se amoldan a mi
y entonces
ya no importan.

Soy la deriva del tiempo
que otros
¿Alguien?

miércoles, 12 de octubre de 2011

El lado sin sombra

El lado sin sombra
es a veces
el de la pura luz
y las sombras
son apenas marcas en los ojos
que deben ser pisadas
en los ambos sentidos del tetraedro
por cada uno de dos
por cada recuerdo que sea futuro
de las cosas que nos tocaron
y se desprenden de a poco
en desbandada...

se desprenden
a sombras de esta luz
que aún intento adivinar
donde guardarla
para que aún se quede
y el sol sea de los dos...

viernes, 7 de octubre de 2011

Aura

Lo que llamamos;
y yo tenía mi nombre secreto

en los primeros días,
tan calladas las cosas.

Mi nombre secreto dicho a un pájaro
que llevara a la montaña,
al lugar más alto,
ese nombre
que rebotara su eco
por el resto de mis días.

Y ya el oído me ha dicho cosas profanas
para hoy acortar mi tiempo
y la sombra de la montaña
más pequeña a mis pasos
más grande a mi vista.

Y la voz
no la distingo con mis pisadas.

Meditaciones del desierto

Temblar al final
cayéndose
y sentarse y recuperarse
y dar cuenta al águila
de los pasos dados
y cercenar con los dedos el sol
que cae en fina arena
que no se termina nunca
y eso nos tiene asustados.

lunes, 3 de octubre de 2011

Dos

Porque somos los místicos
que andan tan desordenados por el mundo
que se encuentran al destiempo
y nada pueden decirse más
que un hola
y al rato un adiós.

Somos dos místicos
que no podemos estar juntos
privándoles a los demás
del todo que tenemos.

Cuentos místicos

"Cuando despiertes
estarás más frágil;

es entonces
que deberás encender tu pipa
para invocar los recuerdos.

Recordá que en un momento no será necesario;
cuando los sueños ya no te distraigan
y sean todos tuyos
con la tierra
y los pájaros"

El monje del desierto, parte cuatro

domingo, 2 de octubre de 2011

Cuentos mesiánicos

"El uno se multiplicó. Y necesita volver al uno"
El equilibrio del uno y el todo, primera parte.

Ahora todo se difumina. Me encuentro cierto en las esperas.
Ordenar todo, antes de la salida del sol.

-Puedo revolverte en los sonidos, magnetizándote.
Puedo sentir lo que sienten los magos.
-Ya no es la tríada. Es la díada, más cerca del uno.

Los cuerpos se reproducen por la cuadratura de los puntos cardinales.

"Dios, ¿Cuántos más son? ¿Dónde están?"
La carta desesperada del mesías, negando la realidad.
El humo heliotrópico me dejó la adivinanza.

-Nuestras sensibilidades blancas están dispuestas a alumbrar.

Cada pulso es infinito.