y yo tenía mi nombre secreto
en los primeros días,
tan calladas las cosas.
Mi nombre secreto dicho a un pájaro
que llevara a la montaña,
al lugar más alto,
ese nombre
que rebotara su eco
por el resto de mis días.
Y ya el oído me ha dicho cosas profanas
para hoy acortar mi tiempo
y la sombra de la montaña
más pequeña a mis pasos
más grande a mi vista.
Y la voz
no la distingo con mis pisadas.
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