El equilibrio del uno y el todo, primera parte.
Ahora todo se difumina. Me encuentro cierto en las esperas.
Ordenar todo, antes de la salida del sol.
-Puedo revolverte en los sonidos, magnetizándote.
Puedo sentir lo que sienten los magos.
-Ya no es la tríada. Es la díada, más cerca del uno.
Los cuerpos se reproducen por la cuadratura de los puntos cardinales.
"Dios, ¿Cuántos más son? ¿Dónde están?"
La carta desesperada del mesías, negando la realidad.
La carta desesperada del mesías, negando la realidad.
El humo heliotrópico me dejó la adivinanza.
-Nuestras sensibilidades blancas están dispuestas a alumbrar.
Cada pulso es infinito.
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