"Que el tiempo hable
de sus infinitas historias
en sus giros incandescentes,
lunas cayendo sobre soles,
galaxias estallando,
y toda la violencia en el tiempo,
en distancias, en lentitud,
en progresión,
en desarme..."
I
Los días en que el hombre se paró frente a la roca
con todo el ardor del mediodía
en el desierto
del mundo que no era para él.
Y el hombre escribió algo,
cada día una línea,
en la arena
que el viento no tocaba.
Repitió los astros
en sus formas
y dio luz a un universo
desde la electricidad de sus propios átomos.
Corrió años
por los largos cabellos del viento;
durmió años
en el agua de la noche;
pisó su propia sed
en las arenas del tiempo,
en las líneas dibujadas al iniciar la era,
por Otro
y estar de este lado,
tan lejos
sabiendo que aún hay días para los demás,
vistos desde lejos,
desde esta montaña en que se abandonan las vidas
y se consiguen los ojos del águila.
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